Semana 6 - Más que investigadores, somos HUMANOS
Valeria Zambrano
Más que investigadores, somos HUMANOS
En la clase del 9 de marzo, Bibiana y Luna nos ayudaron a adentrarnos en el tema de la Investigación acción participativa (IAP) y a entender que no es una técnica de recolección de datos, sino un acto de humildad intelectual.
Me gustó bastante la exposición de mis compañeras, comenzó de forma dinámica y única con la pregunta ¿Qué pasaría si en lugar de investigar a las personas, investigáramos con ellas? En primer lugar, mencionaron la definición del concepto de "investigación participativa", junto con su origen. Este concepto tuvo sus raíces en los años 40 con el psicólogo Kurt Lewin, con el concepto inicial de Investigación acción. Lewin (1946) sostenía una premisa que hoy sigue vigente: "si quieres entender realmente algo, intenta cambiarlo", estableciendo que la acción es la mejor forma de generar conocimiento científico. Luego, en américa latina tuvo desarrollo alrededor de los años 60 y 70 gracias al sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, el cual planteó que la comunidad que se va a investigar debe ser el sujeto del conocimiento, no el objeto de estudio. Según este enfoque, se busca crear una "ciencia propia" que reconozca las luchas sociales del país (Ministerio de Cultura de Colombia, 2015, 1:45).
Posteriormente, mencionaron a Paulo Freire, el cual plantea que el conocimiento es construido colectivamente. Como señala Freire (1970), "nadie educa a nadie —así como tampoco nadie se educa a sí mismo—, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo" (p. 61). Esta idea refuerza que la investigación es un acto de diálogo y no de imposición. En el caso de Colombia, antes de los años 60 no se involucraba a la comunidad en estudios, fue posteriormente cuando se comenzó a utilizar este método con el fin de resolver problemas sociales.
Mis compañeras explicaron cómo la investigación participativa implica que las personas afectadas participen también dentro de la investigación. Por otro lado, en la investigación acción participación, se dan tres fases: Análisis sistemático del problema, intervención para transformar la situación —la cual busca que el conocimiento generado se traduzca en una mejora inmediata de la realidad (Taller de investigación, 2017)— y la decisión de la comunidad en donde esta última propone y ejecuta. Se explicó dentro de esta presentación que en la IAP se debe entender problemáticas y experiencias de una comunidad, involucrarla y así generar una transformación social.
Preguntémonos por un momento ¿En una investigación, el investigador es el único que interpreta la realidad? ¿Es necesario que el objeto de estudio tenga un sentido de pertenencia dentro del estudio? ¿Cómo te sentirías si te dijeran que vas a ser el objeto de estudio de una investigación? La empatía aquí es clave.
Pues, al escuchar lo presentado por Bibiana y Luna, entiendo que la interpretación va más allá del investigador, y que el involucrar a la comunidad es clave dentro de un estudio ético y responsable.
¿Qué pasa si no se utiliza la IAP con ética? En respuesta a esta pregunta quiero agregar lo dicho por Fals Borda (1981), quien advertía que la investigación no debe ser un ejercicio de 'observadores distantes', sino un compromiso político y social. Para él, si el investigador no se involucra éticamente, corre el riesgo de convertir la ciencia en un instrumento de dominación en lugar de uno de liberación. Si se utiliza este método con fines ideológicos o de manipulación política, puede llegar a afectar todo el proceso y es posible perder la esencia de este.
Su importancia en la investigación social es que permite tener un conocimiento más profundo sobre el tema de investigación, al romper con la jerarquía tradicional entre el investigador y el objeto de estudio. Al mismo tiempo, permite estudiarlo de la forma más respetuosa, íntegra y participativa posible.
Ahora, preguntémonos ¿Vivimos con toda nuestra humanidad? ¿Acaso como humanos no es suficiente con solamente razonar, sino que es supremamente necesario sentir dentro de todo lo que hacemos?
Estas preguntas me llevan a hablar sobre el concepto de ser sentipensante. Como se destaca en el homenaje al sociólogo, este concepto nace de la sabiduría popular de los pescadores colombianos, quienes entendían que no se puede separar lo que se piensa de lo que se siente (Uniautónoma del Cauca, 2021). Es el arte de hacer que el corazón dicte la verdad y la razón le dé alas. Es decir, pensar y al mismo tiempo sentir. Como dice el autor Eduardo Galeano (citando a los pescadores de la costa colombiana) "es el lenguaje que dice la verdad".
Abordando nuevamente a Orlando Fals Borda, él transformó la investigación en Colombia al introducir el concepto del ser sentipensante, validando las emociones en el proceso científico y abogando por una ciencia propia que respondiera al latido latinoamericano frente al modelo europeo. Su mayor aporte, la Investigación Acción Participativa (IAP), rompió la jerarquía tradicional entre investigador y objeto, convirtiendo a las comunidades en sujetos activos de su propia transformación a través del diálogo de saberes. Fals Borda demostró que el conocimiento no debe ser un ejercicio contemplativo, sino una praxis política donde la investigación se une a la acción popular para generar cambios sociales reales desde el territorio.
Investigar sin sentir es como intentar describir el mar sin mojarse los pies.
Atrevámonos a mojarnos los pies, sin tenerle miedo a lo desconocido.
Este concepto se vincula profundamente con la clase vista (o próxima a ver, en mi caso) por nosotros los comunicadores corporativos y los comunicadores sociales Comunicación para el desarrollo. Esta clase que menciono tiene entre sus objetivos el de: generar cambios sociales positivos en las comunidades en donde se desarrolla el trabajo, al igual que la IAP.
Los miembros de las comunidades son co-investigadores en el enfoque participativo de la IAP (Así como mencionaron mis compañeras en la pregunta de inicio de su presentación), no son solo fuentes de información ni cosas que están siendo entrevistadas o estudiadas bajo un microscopio. En este, la misma comunidad es la que propone los problemas principales, las preguntas a responder. Al participar, las personas son capaces de tomar consciencia sobre las causas de sus problemas, pasando de tener una postura pasiva, a tener una postura activa y crítica. Además, me gustaría aclarar aquí que el conocimiento vivencial y ancestral de la comunidad es igual de válido que el académico y científico.
Por otro lado, en el enfoque colaborativo de la IAP existe un diálogo simétrico entre el investigador y el grupo, en donde el primero aporta herramientas y el segundo aporta el contexto y la experiencia. Aquí, ninguno de los saberes es superior a otro. Todas las fases del proceso, las cuales se pueden observar en la figura 1, son realizadas en conjunto. Es decir, es un proceso de aprendizaje constante y compartido en donde el investigador se involucra en la transformación de la comunidad. Esto lo vemos cuando en un equipo de trabajo no solo se escucha al jefe, sino que la solución a un problema operativo la da quien maneja la máquina todos los días.
Figura 1 Esquema de la Investigación Acción Participativa
Nota. El esquema representa la secuencia cíclica de la IAP, comenzando por el diagnóstico y finalizando en la evaluación de la acción. Adaptado de Investigación Acción Participación (IAP), por Servicio CA06-302, 2015 (
Este enfoque de investigación se vincula también en gran medida con los círculos de diálogo, en donde se convoca a un grupo de personas para promover una participación equitativa, escucha activa y construcción de comunidad.
Alrededor de este tema, es pertinente preguntarse ¿Soy capaz de callar mi conocimiento académico para escuchar el silencio de quien sufre la realidad? ¿Es mi lenguaje un puente o una barrera? ¿Soy verdaderamente capaz de entender la realidad que vive el otro, mientras yo vivo una realidad completamente distinta?
Esto me hace entender que la esencia de la IAP es la igualdad, está orientada siempre hacia la transformación, y el investigador debe tener un compromiso real por comprender a profundidad una realidad o un entorno diferente al suyo. La reflexión ante esto es que la verdadera transformación social no ocurre en los informes, sino en el brillo de los ojos de una comunidad que se reconoce dueña de su destino.
Además, en la clase hablamos sobre la teología de la liberación, en donde se enfatiza la liberación humana, se critica las estructuras de poder y se priorizan las necesidades y experiencias de los oprimidos dentro de la iglesia y dentro de la sociedad. Un ejemplo que ejemplifica este movimiento es el caso del ELN y los movimientos guerrilleros en Colombia, debido a que figuras como Camilo Torres Restrepo intentaron unir la fe cristiana con la lucha social activa, argumentando que el amor al prójimo debía traducirse en un cambio de estructuras opresoras, aunque esto llevó a una radicalización que desvió el propósito pacífico inicial de la liberación.
Paulo Freire fue un educador brasileño que propuso una pedagogía crítica y fue defensor de la educación como práctica de la libertad. Él brindó aportes a la IAP como su enfoque en la educación liberadora, la concientización y la transformación social. Estos aportes subrayan que los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo, lo cual es la base del diálogo de saberes en la IAP.
Como estudiantes de Comunicación, debemos entender que la Investigación Acción Participativa (IAP) no es un simple marco teórico, es una apuesta política y humana por transformar la realidad desde adentro. En el ecosistema de la Comunicación Corporativa, su aplicación es diferente ya que nos enseña que en una crisis interna, el colaborador no es un receptor pasivo de manuales de crisis, sino un co-creador esencial del clima laboral. La IAP humaniza la organización al reconocer que quienes viven el problema son los únicos que poseen la clave para solucionarlo.
Sin embargo, este camino no está libre de desafíos. El primer gran desafío es la dictadura del cronómetro, ya que mientras el mundo empresarial exige resultados inmediatos y métricas de impacto rápido, la IAP demanda un tiempo orgánico y comunitario que no se puede acelerar sin romper su esencia. A esto se suma el reto de la objetividad emocional: como investigadores, corremos el riesgo de desdibujar el análisis crítico al sumergirnos en la realidad del otro. Pero es precisamente en esa vulnerabilidad donde reside su mayor victoria.
El beneficio real de la IAP es la sostenibilidad. Las soluciones impuestas desde un escritorio tienen fecha de caducidad, mueren en cuanto el consultor se retira. En cambio, cuando una comunidad (ya sea un barrio o una empresa) construye su propia salida, la defiende con garras porque esa solución no es un anexo externo, sino que nace de su propia entraña sentipensante. Al final, investigar bajo este enfoque es entender que la verdadera ciencia es aquella que se hace con la cabeza, pero se sostiene con el corazón.
Referencias
Fals Borda, O. (1981). La ciencia y el pueblo: nuevas reflexiones sobre la investigación-acción. Asociación de Publicaciones Educativas.
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
Lewin, K. (1946). Action research and minority problems. Journal of Social Issues, 2(4), 34-46.
Ministerio de Cultura de Colombia. (2015, 23 de julio). Orlando Fals Borda y la IAP [Archivo de Vídeo]. YouTube.
Taller de investigación. (2017, 10 de octubre). Investigación Acción Participativa (IAP) [Archivo de Vídeo]. YouTube.
Uniautónoma del Cauca. (2021, 14 de mayo). Homenaje a Orlando Fals Borda - Sentipensante [Archivo de Vídeo]. YouTube.
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